Tal vez al oír el concepto de la gracia, que el diccionario la define como un conjunto de cualidades por las que las personas resultan atractivas o agradables, podríamos confundirnos un poco, y si lo vemos desde una perspectiva divina o cristiana y entendemos que es un favor y más que un favor, es un regalo. Un regalo es algo que recibes gratis, pero eso no quiere decir que no tenga un precio, claro que lo tiene, pero alguien más ya lo pagó. Esto no debe distorsionar nuestro concepto de gracia, la gracia es el medio por el cual alcanzamos salvación.

Efesios 2:8 dice: Porque por gracia ustedes han sido salvados mediante la fe; esto no procede de ustedes; sino que es el regalo de Dios, no por obras para que nadie se jacte. 

Esto quiere decir que no hay nada que podamos hacer para alcanzar salvación, sino solo creer y aun esa fe en nosotros proviene de Dios. 

Pablo esta diciendo han sido salvados, como una afirmación para nosotros, ¡ya somos salvos!. Es decir que por gracia hoy ya gozamos de la salvación. Desde el momento en que creímos que solo hay un Dios verdadero y en Cristo como hijo y enviado de Dios y lo aceptamos, ahí comenzó nuestra salvación y nuestra vida eterna. Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado. Juan 17:3

Moisés, a pesar de estar viviendo bajo la ley, estaba seguro de su salvación por creer en el único Dios verdadero, el dijo: 

en Exodo 15:2 El Señor es mi fuerza y mi cántico; él es mi salvación. Él es mi Dios, y lo alabaré; es el Dios de mi padre y lo enalteceré. 

Moisés creyó en Dios y entendió que no era por la ley, o por cualquier cosa que pudiera llegar a hacer, sino que solo Dios es salvación. 

Hoy para nosotros es importante entender que Cristo hizo todo al morir en esa cruz y al resucitar al tercer día, para nuestra salvación, por eso antes de morir dijo consumado es. Solo el sacrificio de Jesús es suficiente para nosotros y ahí está puesta nuestra fe, por eso las obras son solo herramientas que tenemos para esparcir el evangelio, pero no es eso lo que salva, no son esas acciones sino solo por la gracia. 

Debemos anhelar como niños ese regalo que Dios nos da, ese regalo que ya compró Cristo con su sangre para nosotros, y a los que ya lo tenemos debemos cuidar de él y buscar conservarlo. 

-Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso- le contestó Jesús. Lucas 23:43

Jesús estaba en la cruz en medio de dos criminales y uno de ellos se empezó a burlar de él, pero el otro reconoció que Jesús es el Mesías, en sus últimos momentos tuvo revelación y entonces alcanzó salvación. Y quizás para algunos de nosotros esto podría ser un poco injusto, pero lo bueno es que la justicia de Dios no es como la que nosotros entendemos, no es justicia de hombres, si no, ninguno alcanzaría salvación.

Pero Él nos perdona por su gracia, por eso entendemos que solo eso nos basta. Y si creemos en él le creemos a él, podemos alcanzar salvación, no importa que hayamos llevado una vida de errores, solo su gracia nos puede salvar en esos momentos.

Por eso llevamos una vida plena con paz y gozo de saber que ya Jesús hizo todo por nosotros y que solamente necesitamos creer y tomar ese regalo que él nos está dando por gracia. Y entonces aceptamos que no merecemos ese regalo por nuestra naturaleza de pecado y entendemos que Dios es bondadoso y misericordioso y entonces vamos poder entender el tamaño de su amor y cuánto costó ese sacrificio y eso es lo que nos da ese gozo y esa paz de la que hablamos, por saber que tenemos un Dios maravilloso.

Y el Señor le respondió: -voy a darte pruebas de mi bondad, y te daré a conocer mi nombre. Y verás que tengo clemencia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo. Exodo 33:19. 

Con esto Dios no está diciendo que Él ha escogido solo a algunos cuantos para ser compasivo con ellos, sino que nos está enseñando también aquí de su gran amor, claro que Él puede tener clemencia de quien Él quiera, porque es Dios, por eso nosotros debemos acercarnos a Él para recibir el regalo de su gracia y que tenga clemencia de nosotros.

Cuando recibimos un regalo , siempre tenemos la opción de guardarlo, tal vez es algo que no nos gusta, o no nos queda y seguramente va a terminar guardado o quizás desechado, quizás solo fingimos por compromiso o por no lastimar a la persona que nos lo dio. 

O quizás es algo que nos gusta demasiado, algo que llevábamos esperando mucho tiempo y que por fin llegó, quizás la persona que nos dio el regalo nos conoce bastante bien y sabía exactamente que darnos, nuestra talla o nuestro color favorito. Esos son los regalos que más cuidamos y guardamos, son las cosas que nos urge estrenar. 

Lo mismo pasa con el regalo que Dios nos da, tenemos la opción de desecharlo, pero debemos tener en mente siempre el precio de ese regalo y que Dios nos conoce mejor que nadie y que es por amor que lo hemos recibido. 

Escrito por Iglesias Creativas