El Leviatán en el Libro de Job. En Job 41, se describe al Leviatán de manera majestuosa y aterradora. Se le atribuyen cualidades imponentes, como escamas fuertes e impenetrables, ojos brillantes y una respiración ardiente. Esta descripción busca transmitir la magnitud y poder de esta criatura.

El Leviatán en el Libro de Job

Símbolo de la Creación

El Leviatán se presenta como un símbolo de las fuerzas caóticas y salvajes de la creación. Su mención destaca la soberanía y el control de Dios sobre estos elementos, recordándonos la grandeza divina frente a la incomprensibilidad de la naturaleza.

Implicaciones Teológicas

La Soberanía de Dios

El Leviatán representa la soberanía de Dios sobre las fuerzas incontrolables. Aunque esta criatura sea temible, subraya que Dios es el creador y gobernante supremo, incluso sobre lo que parece indomable.

La Lucha contra el Caos

En un sentido simbólico, el enfrentamiento con el Leviatán simboliza la constante lucha entre el orden divino y el caos en el mundo. La victoria sobre el Leviatán se interpreta como la victoria de la justicia y la estabilidad sobre las fuerzas destructivas.

Leviatán en Otros Pasajes

Salmos 74 y 104

El Leviatán también se menciona en Salmos 74 y 104, donde se destaca su papel en la creación y su conexión con el mar. Estos pasajes refuerzan la idea de que, aunque existan fuerzas aparentemente indomables, Dios las controla y las utiliza como parte de su plan.

Conclusión

En conclusión, el Leviatán en la Biblia representa más que una criatura mitológica; es un símbolo poderoso que enfatiza la grandeza de Dios y su control sobre las fuerzas caóticas. A través de su descripción, la Biblia busca transmitir un mensaje de confianza en la soberanía divina, incluso en medio de lo desconocido.

 

41 ¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo,

O con cuerda que le eches en su lengua?

¿Pondrás tú soga en sus narices,

Y horadarás con garfio su quijada?

¿Multiplicará él ruegos para contigo?

¿Te hablará él lisonjas?

¿Hará pacto contigo

Para que lo tomes por siervo perpetuo?

¿Jugarás con él como con pájaro,

O lo atarás para tus niñas?

¿Harán de él banquete los compañeros?

¿Lo repartirán entre los mercaderes?

¿Cortarás tú con cuchillo su piel,

O con arpón de pescadores su cabeza?

Pon tu mano sobre él;

Te acordarás de la batalla, y nunca más volverás.

He aquí que la esperanza acerca de él será burlada,

Porque aun a su sola vista se desmayarán.

10 Nadie hay tan osado que lo despierte;

¿Quién, pues, podrá estar delante de mí?

11 ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya?

Todo lo que hay debajo del cielo es mío.

12 No guardaré silencio sobre sus miembros,

Ni sobre sus fuerzas y la gracia de su disposición.

13 ¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura?

¿Quién se acercará a él con su freno doble?

14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro?

Las hileras de sus dientes espantan.

15 La gloria de su vestido son escudos fuertes,

Cerrados entre sí estrechamente.

16 El uno se junta con el otro,

Que viento no entra entre ellos.

17 Pegado está el uno con el otro;

Están trabados entre sí, que no se pueden apartar.

18 Con sus estornudos enciende lumbre,

Y sus ojos son como los párpados del alba.

19 De su boca salen hachones de fuego;

Centellas de fuego proceden.

20 De sus narices sale humo,

Como de una olla o caldero que hierve.

21 Su aliento enciende los carbones,

Y de su boca sale llama.

22 En su cerviz está la fuerza,

Y delante de él se esparce el desaliento.

23 Las partes más flojas de su carne están endurecidas;

Están en él firmes, y no se mueven.

24 Su corazón es firme como una piedra,

Y fuerte como la muela de abajo.

25 De su grandeza tienen temor los fuertes,

Y a causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.

26 Cuando alguno lo alcanzare,

Ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará.

27 Estima como paja el hierro,

Y el bronce como leño podrido.

28 Saeta no le hace huir;

Las piedras de honda le son como paja.

29 Tiene toda arma por hojarasca,

Y del blandir de la jabalina se burla.

30 Por debajo tiene agudas conchas;

Imprime su agudez en el suelo.

31 Hace hervir como una olla el mar profundo,

Y lo vuelve como una olla de ungüento.

32 En pos de sí hace resplandecer la senda,

Que parece que el abismo es cano.

33 No hay sobre la tierra quien se le parezca;

Animal hecho exento de temor.

34 Menosprecia toda cosa alta;

Es rey sobre todos los soberbios.

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