obedientes como JonásLa historia de Jonás es quizás una de las más conocidas  de la Biblia y Jonás es tomado como ejemplo de desobediencia. Pero ahora veremos más allá de eso, aprenderemos del carácter de Dios, de su amor, su misericordia y de cómo Él usa cada situación para enseñarnos, bendecirnos y usarnos para bendición  de otros.

La historia relata como la palabra de Dios vino a Jonás con una orden especifica, ir a Nínive,  un lugar donde la maldad había crecido y llegado hasta la presencia de Dios. Pero Jonás, decide ir en un rumbo completamente diferente, a Tarsis para huir de el Señor. 

Jonás, convencido de poder huir de Dios toma un barco y ya en el mar, este es azotado por un fuerte viento, una tormenta de parte de Dios que casi partía el barco. Muertos de miedo, los marineros empezaron a clamar cada uno a su dios e incluso a arrojar cosas al mar, Jonás en cambio estaba durmiendo profundamente. Aquí vemos un aspecto importante del carácter de Dios, cuando estamos yendo en contra de su voluntad, Él busca siempre llamar nuestra atención, busca llevarnos al camino que Él nos trazó. No importa que como Jonás estemos en un sueño profundo. 

Ahora el capitán del barco baja a donde está Jonás y lo reprende por estar durmiendo, le pide que clame a su Dios pensando en poder salvarse. Una vez más vemos a Dios diciendo acércate a Mí. No importa que estemos yendo contra su voluntad, Él nos busca para que regresemos y seamos obedientes. 

La historia nos muestra a los marineros echando suertes para averiguar quién tiene la culpa de todo el desastre y, obviamente la suerte cayó sobre Jonás. Él confiesa toda la verdad, dice ser hebreo y temer al Dios del cielo, creador del mar y la tierra. 

Vemos una situación en la que seguramente nos hemos encontrado, el desastre nos ha alcanzado, fruto de nuestra desobediencia y no nos queda otra salida sino sólo confesar nuestro error, confesar nuestra fe y confesar el poder de Dios. 

DIOS USA TU SITUACIÓN PARA BENDICIÓN

La Biblia nos dice que al saber la verdad los marineros clamaron a Dios diciendo .- Oh Señor, tú haces lo que quieres. No nos hagas perecer por quitarle la vida a este hombre. Dicho esto lanzaron a Jonás al mar. Esto calmó la tormenta y al ver esto los marineros tuvieron temor de Dios, le ofrecieron sacrificio e hicieron votos con Él.

Aquí vemos el amor de Dios y como Él usa esta situación para bendición de otros. Pues es por esto que los marineros tuvieron temor de Dios. Tal vez no podemos entender porque nos encontramos en alguna situación desafortunada, pero podemos estar seguros de que de ahí Dios va a sacar bendición para nosotros y para quienes están a nuestro alrededor, pues así es Él y su amor.

Jonás, ya en el mar es tragado por un pez enorme que Dios dispuso y pasa allí tres días, y es desde el vientre del pez que Jonás clama a Dios en oración y es escuchado, prueba del amor de Dios y de su misericordia. Quizás hoy estemos angustiados y pidiendo auxilio, quizás sentimos que la vida se nos está yendo y es ahí donde debemos clamar y acordarnos de Dios, Él es bueno y nos escucha y en su infinita misericordia nos da otra oportunidad.

LA BONDAD DE DIOS

Jonás ahora obedece al Señor y se dirige a Nínive y recorre la ciudad proclamando .- ¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida! 

La gente de ese lugar le creyó a Dios y proclamaron ayuno, se arrepintieron y Dios tuvo compasión de ellos y por eso no destruyo la ciudad. 

Esto disgustó mucho a Jonás al grado de querer morirse y describe a Dios como bondadoso y compasivo, lento para la ira, pero busca justificar su desobediencia de el principio diciendo que fue porque sabía del amor de Dios y su misericordia y que sabía que no iba a destruir Nínive que había decidido ir a Tarsis. Dios se había apiadado de Nínive igual que de él, esto debió ser motivo de alegría, una ciudad entera había escuchado la voz de Dios y se había arrepentido, pero sólo le causó enojo.

¿Cómo actuamos al ver la bondad de Dios con otros? Siempre debemos recordar que nosotros fuimos perdonados, que el mismo Dios que nos ha rescatado está dispuesto a rescatar a nuestra familia, a nuestros amigos, a nuestra ciudad. ¿Vamos a ser instrumentos para alcanzar a otros?

Como Jonás, podemos intentar huir y escondernos, pero al final Dios va a encontrarnos y aun en nuestra peor situación, si confesamos el poder de Dios, Él va a seguir amándonos y teniendo cuidado de nosotros, va a seguir siendo bondadoso y compasivo, lento para la ira. Siempre listo para bendecirnos y usarnos para bendecir a otros.

Escrito por Iglesias Creativas.