La fe en acción

La fe cristiana en acción significa poner en práctica lo que se cree y se profesa, la fe es una actitud interior que implica creer en Dios, confiar en su amor y seguir sus enseñanzas,  con  acciones concretas que surgen de la fe y que reflejan el amor y la voluntad de Dios en el mundo, con los valores y enseñanzas de Jesús en nuestras vidas cotidianas.

La fe de la mujer del flujo de sangre biblia cristiana

La historia de la mujer del flujo de sangre es un ejemplo concreto de la fe cristiana en acción. A pesar de las barreras sociales y religiosas que enfrentaba, ella no perdió la esperanza y buscó la curación que necesitaba. Su fe cristiana en acción se tradujo en una actitud de humildad, confianza y gratitud hacia Dios, y en una disposición a recibir y aceptar la salvación que Él ofrece a todos; esta historia relata en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas en la Biblia cristiana. Esta mujer había estado sufriendo de un flujo de sangre durante 12 años y había gastado todo su dinero en médicos sin encontrar curación.

Un día, ella escuchó hablar de Jesús y creyó que si lograba tocar el borde de su manto, sería sanada. Con fe, se acercó a Jesús en medio de la multitud y logró tocar su manto. Al instante, sintió que su cuerpo había sido sanado, ella tenía una gran fe en Jesús y lo que habia escuchado de el y creía que si tan solo pudiera tocar el borde de su manto, sería sanada.

La fe de la mujer es un ejemplo inspirador de la importancia de la fe en Jesús y de cómo incluso una pequeña cantidad de fe puede resultar en una gran sanidad. Esta mujer no solo creía que Jesús podía sanarla, sino que creía que podía hacerlo con solo tocar el borde de su manto.

Esta historia es un ejemplo de la importancia de la fe cristiana. Su fe en Jesús fue lo que la llevó a buscar su sanidad. también muestra el amor y la compasión de Jesús por los enfermos y necesitados. A pesar de estar rodeado de gente, Jesús sintió el toque de la mujer, al sentir que alguien lo había tocado, preguntó quién lo había hecho. La mujer, temblando de miedo, se acercó a él y le contó lo que había pasado. Jesús la bendijo y le dijo que su fe la había salvado. Lucas 8:43-48 relata la historia de la mujer y cómo Jesús la elogió por su fe, diciéndole: «Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz». y supo que había sido sanada. Él reconoció su fe y le dio la paz que tanto necesitaba.

En resumen, la historia de la mujer con flujo de sangre es un ejemplo de la importancia de la fe en Jesús y de la compasión y el poder de sanación de Dios. Su fe y valentía son un testimonio inspirador para todos los cristianos, recordándonos que incluso en situaciones difíciles, podemos confiar en Dios y su poder sanador.

La fe cristiana en acción en nuestros dias

La fe cristiana en acción implica no solo creer en Dios, sino también obedecer sus mandamientos, seguir su ejemplo, también se manifiesta en la adoración y el servicio a Dios. Esto implica orar, leer la Biblia y asistir a la iglesia regularmente, así como servir a los demás en el nombre de Jesús. Los cristianos pueden servir en su comunidad, en su iglesia o en misiones en el extranjero, compartiendo el amor de Dios y ayudando a satisfacer las necesidades de quienes los rodean.

En otras palabras, se trata de vivir de acuerdo con los valores y enseñanzas de Jesús, y de reflejar su amor y compasión en nuestras acciones diarias.

Implica amar y cuidar a los demás, obedecer los mandamientos de Dios y seguir su ejemplo, y servir a los demás en el nombre de Jesús. Al poner nuestra fe en acción, podemos hacer una diferencia positiva en el mundo y glorificar a Dios con nuestras vidas.

  1. Santiago 2:14-17 – «¿De qué sirve, hermanos míos, si alguien dice que tiene fe pero no tiene obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe? Supongamos que un hermano o una hermana no tiene ropa ni comida para el día; si uno de ustedes les dice: «Vayan en paz, abríguense y coman hasta saciarse», pero no les da lo necesario para el cuerpo, ¿de qué sirve? Así también la fe, por sí sola, si no tiene obras, está muerta.»

  2. Mateo 25:35-36 – «Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; fui forastero, y me recibieron en su casa; necesité ropa, y me la dieron; estuve enfermo, y me atendieron; estuve en la cárcel, y me visitaron.»

  3. Romanos 12:9-13 – «El amor de ustedes debe ser sincero. Aborrezcan el mal; aférrense al bien. Ámense los unos a los otros con amor fraternal, respetándose y honrándose mutuamente. No se desanimen en su labor, sigan fervorosos en el espíritu, sirviendo al Señor. Que su esperanza los mantenga alegres; protéjanse en la prueba; perseveren en la oración; contribuyan a las necesidades de los santos y practiquen la hospitalidad.»

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