La Unidad del Espíritu

Introducción.

 “Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4: 1-3) 

  1. El espíritu santo es real en la iglesia y nos une.

La unidad del Espíritu es un hecho, un hecho inefable. Es el don preciosísimo de Dios dado a Sus hijos, como un adelanto de lo que es la vivencia y convivencia en el Cielo.

  1. Dios nos ha sellado con su Espíritu Santo.

2Co. 1:21 Y el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,
1:22 el cual también nos ha sellado, y nos ha dado las arras del Espíritu en nuestros corazones.

Ef. 1:13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
1:14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

  1. La Unidad en el Espíritu Santo, es sólo para los Hijos de Dios.

Ef. 2:12: En aquel tiempo estabais sin Cristo, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

1 Jn 2:15: No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él.

Ro. 5:5: y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

Nota: No hay nada que pueda justificar una unidad humanista ante la Palabra de Dios, que pretenda ser la unidad del Espíritu Santo. No hay manera.

“La amistad humana no hace la amistad de Dios. La unidad humana, no hace la Unidad del Espíritu”

  1. ¿Solícitos en guardar la Unidad?

“… solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4: 3)

Hemos entendido que la unidad del Espíritu no se puede lograr por medios humanos, pero tampoco no es menos cierto que dicha unidad hay que guardarla con solicitud. Así nos lo enseña la Palabra.
 “… solícitos…”:

  1. Su significado: “Spoudazontes”, es del verbo “Spoudazo” en griego, que traduce la versión Reina Valera por “solícitos”. Otras traducciones de ese verbo serían: “apresurarse; aplicarse a; ocuparse activamente; esforzarse”. Como podemos ver, existe una impronta, una urgencia y gravedad en lo que leemos.

Debemos esforzarnos, apresurarnos, ser diligentes en hacer algo al respecto de la unidad del Espíritu, ¿a que se refiere?

“…a guardar la unidad…”:

“Terein”, es del verbo “Tereo” en griego que traduce la versión Reina Valera por “guardar”,  y que también significa: “Observar; percibir; cuidar; cumplir”.

Así pues, debemos ocuparnos diligentemente en lo concerniente a la unidad del Espíritu, en el sentido de guardarla, cuidarla, cumplirla… ¿Cómo hacemos todo esto? Evidentemente eso requiere de una puesta en práctica, así como debemos hacer con la fe. De hecho, esto también ¡es un asunto de fe!

  1. Debemos trabajar funcionalmente como cuerpo para ver en lo natural, en lo tangible, el beneficio de la unidad del Espíritu.

“Es preciso comunicar el Evangelio tal y como es, sin añadiduras ni cortapisas. Esto es fruto de la unidad del Espíritu”.

He. 10:24: Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras;

 

  1. caminando en la voluntad de dios, en unidad.

“… sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz y de amor estará con vosotros” (2 Corintios 13: 11)

Dije que la verdadera unidad, la del Espíritu sólo está en los verdaderos cristianos, no en los que sólo pretenden serlo. Por lo tanto, y en la consecución de lo dicho por el apóstol Pablo, inspirado por el Espíritu Santo en Efesios 4: 3, debemos reaccionar y avanzar en:

  • La búsqueda de la verdad doctrinal, aplicándola a nuestras vidas.
  • La búsqueda de los que somos de ese mismo sentir.

Esto significa, que al tiempo que crecemos en el conocimiento verdadero de la Palabra, aplicándolo a nuestras vidas y entorno cercano, debemos también hacer un esfuerzo en buscar a los que sean de ese mismo pensamiento y obra.

Si hacemos lo primero, pero no lo segundo, de seguro que viviremos en nuestra preciosa torre de marfil, pero no lograremos la funcionalidad de la unidad. El diablo quizás no pueda frenar nuestra devoción y entrega al Señor en cuanto a aprender Su Palabra, pero si pondrá obstáculos y mentiras en nuestra mente respecto al segundo punto.

  1. El engaño de la auto-lástima como: “nadie me comprende, estoy sólo en esto, sólo yo he quedado” (al estilo de Elías)

Hay muchos en todas partes que somos de un mismo sentir en Cristo Jesús, y ya es hora de que nos busquemos, nos encontremos y trabajemos de la mano en la medida de lo posible.

“La soledad, consecuencia del aislamiento, no debe frenarnos a la hora de buscar el dar fruto en la funcionalidad de la unidad del Espíritu. En su tiempo veremos la diferencia”

  1. ¿Cómo podremos luchar en pro de la obra de Dios?
    “…Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía…” (2 Tesalonicenses 2: 3)

Estamos muy descontentos al ver toda esta apostasía y a tanto apóstata famoso que se ha levantado a nuestro alrededor en los últimos años. Es menester presentar una alternativa válida a todo ello, una respuesta eficaz, porque mayor es el que está con nosotros que el que está en el mundo (1 Juan 4: 4b)

¿Cómo deberemos proceder en base a la auténtica unidad, la del Espíritu en estos días?
Como poco, en tres maneras que son irrenunciables:

  • 1) Denunciando esa apostasía y a los grandes de ella.
  • 2) Enseñando la verdad bíblica a todos.
  • 3) Trabajando de forma práctica en esa unidad del Espíritu. 

Referente al punto uno:
“Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos (Judas 3)

NOTA: No condenamos a nadie, porque no se trata de juzgar el corazón de nadie, pero sí sus enseñanzas perversas.

Referente  al punto dos:
“…conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento de la verdad que es según la piedad” (Tito 1: 1)

Con todo lo que tengamos a nuestro alcance en cuanto a medios de comunicación, debemos mostrar y enseñar el verdadero Evangelio, no sólo a los impíos, sino con mayor motivo a los ya creyentes.

Hay demasiadas ovejas que están en rediles equivocados, a las cuales hay que llegar con el verdadero Evangelio, el no adulterado, para que puedan tener la opción de escoger lo que es de Dios, y actuar en consecuencia.

Hay demasiados ministros que están en error por ignorancia. A ellos también nos será menester llevarles a la Palabra y a la corrección, si quieren escuchar.

Y del punto tres:

“Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15: 58)

Es nuestra responsabilidad el buscarnos, comunicar (no aislarnos), tener comunión, y trabajar juntos en pos del beneficio del cuerpo de Cristo. Esa es la manera de ser solícitos en guardar la Unidad del Espíritu.

CONCLUSION.

“Lo que os digo en tinieblas, decidlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas” (Mateo 10: 27)

  • Trabajemos en pos de hacer bloque para buscar el frenar el avance del falso evangelio que tanto daño está haciendo a tantos en estos últimos años.
  • Trabajemos para la expansión y vivencia de la verdad de Dios. (evangelismo)
  • Trabajemos en base a la unidad del Espíritu.

Esa es una santa labor, y es la voluntad de nuestro Dios. Hagamos nuestra parte para que la unidad del Espíritu produzca el fruto indicado.¡¡Démosle la gloria a Dios, no sólo con bonitas palabras, sino con hechos!!